VICENÇ NAVARRO
Una de las conceptualizaciones de la realidad económica que está más generalizada en la cultura mediática y política del país, incluyendo en amplios sectores de las izquierdas, es la de dividir el panorama político existente hoy en el mundo entre las derechas, a las cuales se les asume estar a favor de los mercados (el 1%) y en contra de las intervenciones de los Estados, y las izquierdas, que están más a favor del Estado y de su intervencionismo que a favor de los mercados. Según tal interpretación, el punto divisorio del espectro político es cómo las fuerzas políticas perciben al Estado. Las derechas ven al Estado, como decía el presidente Reagan, el gurú político de los neoliberales, como “el problema”, mientras que las izquierdas lo ven como “la solución”.
Este análisis de la realidad aparece en la versión de la crisis percibida por amplios sectores de las izquierdas, que la ven causada por los "mercados financieros" (el 1%). Así, autor tras autor subrayan la centralidad de los mercados financieros como los responsables de la situación actual. En realidad, existe casi un consenso entre autores de derecha y autores de izquierda, que tales mercados financieros son los que configuran el orden internacional. La única diferencia entre ellos es que mientras los primeros, las derechas, lo celebran (atribuyéndoles haber traído un gran progreso al mundo en los últimos quince años), los segundos, las izquierdas, lo lamentan (considerándoles responsables de la crisis). Pero por lo demás, los dos espectros políticos –derechas e izquierdas- parecen coincidir: los nuevos amos del mundo son los mercados financieros (el 1%). En esta interpretación, los Estados casi han desaparecido. Y el intento de las izquierdas es ahora recuperarlo.

En realidad, la Administración Reagan fue una de las más intervencionistas que EEUU haya tenido.
Además bajó los impuestos de los ricos y de los súper ricos, pero los subió a todos los demás. Y así comenzó la leyenda falsa del neoliberalismo.
Junio de 2012
A las siete de la tarde, en la plaza de Cuatro Caminos de Madrid estaban miles de personas con sus pancartas y cacerolas, dispuestas a comenzar la manifestación, Contra el Rescate a la Bankia, por el encarcelamiento de RRato, pidiendo que se rescatara a personas, las miles de ellas desahuciadas por los bankios y arrojadas a la calle con sus hijos, muchas de ellas presentes en la manifestación, cuando la `policia se acerca a los portadores de la pancarta principal conminandoles a suspenderla, pues argumentaban no estaba autorizada.
Para que iban a cubrir una manifestacion en la que solo habia cuatro gatos.Mani.Rescate Personas
“Sí que son Buitres, carroñeros”
Nos la jugaron bien jugada, aunque los pregoneros nos iban anunciando la catástrofe, nos la jugaron; de una manera sucia vil, trapacera y propia de villanos de la peor calaña. Sí, nosotros, el pueblo soberano, los que formamos y conformamos el Estado hemos pasado de ser ciudadanos de Europa a morosos de tercera, de un país intervenido, casi incautado, empeñado por 100.000 millones de euros. Ni siquiera se atreve uno a hacer cálculos para ver cuanto deben los chiquillos del parque, por ejemplo, a los que ya se les ha arrebatado el futuro con unos números rojos en su cuenta, infames.
La Historia se repite, la Banca incapaz de
generar negocio, nos atraca otra vez
Ahora, en medio de una pandemia planetaria y situados en circunstancias económicas aún más difíciles que las que sirvieron para motivar la reforma constitucional del art. 135, en vez de asegurar la recuperación de aquel dinero público, que se eleva hoy en cifras a los 24 mil millones, nos viene la noticia, como caída del cielo, de una fusión entre CaixaBank y Bankia, que potencia el oligopolio del sector, ya de por sí extremadamente concentrado y sometido a las tremendas tensiones de sus actividades especulativas; que cuenta con la aprobación del Presidente del Gobierno y con el aplauso de los poderes financieros y empresariales del país; y que, en suma, continúa la rancia e impenitente práctica de rescatar a la Banca ante las crisis, en ese afán porfiado de proteger los “activos financieros” y salvaguardar su valor y crecimiento infinito, cuyo único horizonte es el lucro y el enriquecimiento de unos pocos.
Todo ello renunciando a la oportunidad de crear una Banca 100 por 100 pública y sin otro objetivo que el beneficio exclusivo del conjunto de la población; un instrumento que se ha demostrado posible en España y beneficioso en general, allí donde lo hay y donde lo hubo y fue transparente y controlado democráticamente.
La dejación de esta medida está en el origen de los problemas bancarios que sufrimos y que seguiremos sufriendo cíclicamente si se confirma la concentración de activos financieros en un oligopolio como el que planea la fusión de CaixaBank y Bankia.
Solo un banco público con unos estatutos fundacionales que impidiesen el manejo a su antojo por parte de los gobiernos de turno podría ser viable. Pero los ejemplos que tenemos de cómo se nombran mediante pasteleos los miembros organismos tales como el C.G.P.J, el Tribunal Constitucional, RTVE, me hacen imaginar lo peor.
"El sistema genera una continua inestabilidad financiera que pone de manifiesto un puzle del que los economistas ortodoxos no saben salir, pero insisten en los mismos errores, si estos le benefician directamente. Ya saben la regla: lo primero es el dinero.
Caixabank y Bankia pasarán el otoño estudiando cómo fundir sus negocios en un nuevo banco que se anuncia ya como el primero de España por volumen de activos, 665.000 millones de euros, (Falso, tienen menos de la mitad, el resto lo suman para cuadrar sus cuentas. Si sale mal OTRA CRISIS y a ganar dinero, son las cuentas de la Banca. El valor de mercado de Bankia o Caixabank es infinitamente inferior al valor en libros", ¡ALERTA!. "Esa diferencia ¿qué es? ¿Un desequilibrio patrimonial?".) Activos por delante del que poseen, en territorio nacional, Santander y BBVA.
Bankia y CaixaBank son solventes, pero fusionadas lo serán todavía más; el Banco Central Europeo (BCE) alienta las fusiones; la operación generará un "valor adicional" y "miles de millones" de euros en sinergias; el marco actual de tipos de interés bajos impide producir "rentabilidad" y eso afecta a la concesión de créditos…
Sin embargo los especialistas consultados es el de que la fusión viene alentada por el BCE. "El supervisor europeo BCE alienta las fusiones entre bancos de distintos países, no operaciones nacionales. Eso lo sabe todo el mundo en el sector"
Los expertos rechazan técnicamente uno por uno todos los argumentos anteriores para respaldar la fusión. Muchos de los consultados no coinciden con el concepto de banca pública promovido por Unidas Podemos y, sin embargo, tampoco compran los razonamientos -sino todo lo contrario- sobre los parabienes de juntar a las entidades cuyos cabezas visibles son José Ignacio Goirigolzarri e Isidro Fainé.
Sobre el estado de salud de las dos entidades escribió el 4 de septiembre el periodista Ernesto Ekaizer en Ara: "A 30 de junio pasado", el precio de las acciones en Bolsa CaixaBank suponían el 45,8 % de su valor téórico contable, el valor que figura en sus libros de contabilidad, mientras que en el caso de Bankia era de apenas un 23,1%". Según Ekaizer, "la rentabilidad del activo anual, clave para saber lo que le pasa al negocio de las entidades, era a 30 de junio del 0,05% en el caso de CaixaBank y del 0,1% para Bankia".
La entidad resultante de la operación sumará unos 21 millones de clientes y una cuota de mercado del 28%. Éste es, en realidad, el segundo intento de unir ambas entidades, tras fracasar el breve que abrieron en 2012 Rodrigo Rato e Isidro Fainé.
En efecto, aun superada la crisis financiera, el panorama dista de ser halagüeño. A los tipos de interés en mínimos históricos, el euríbor en negativo, las bajísimas rentabilidades del negocio bancario y el desplome de las entidades financieras en las bolsas, se les acaba de unir la crisis del covid-19. El contexto empuja a los bancos a ganar tamaño y el BCE no ha cesado de presionar sin descanso en esa dirección.
De momento, el Ministerio de Economía, que debe aprobar la operación, se ha limitado a recordar que su prioridad, en relación con Bankia, es “proteger el interés general de los ciudadanos españoles, maximizar el valor de la participación pública y reforzar la estabilidad financiera del país”. Porque el Estado, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) posee el 61,8% de las acciones de Bankia, que fue rescatada en 2012 con 24.069 millones de euros. Un dinero público del que sólo se han recuperado, ocho años después, 3.303 millones.
También
desde
el anonimato,
otra fuente del mercado Hay mucho miedo a
la Banca
define la jugada como "rescate a CaixaBank".
"Caixabank debería de sanearse antes de
absorber Bankia", continúa este informante. "El
agujero por la diferencia entre el valor patrimonial, unos 25.000
millones de euros, y el de libros, de 11.000 millones, es enorme con
los datos auditados del primer semestre. Si no se corrige esto,
sufrirían pérdidas los accionistas de Bankia,
entre ellos por supuesto su máximo accionista, el Estado; la
tormenta después arrastrará a los accionistas de la entidad
catalana. Y volverán los problemas sistémicos", el mantra del
too big too fail tan cacareado la pasada crisis.
La devolución íntegra del dinero público inyectado es improbable debido al hundimiento de las acciones de los bancos en Bolsa
Los 14.509 millones del rescate que el Banco de España ve irrecuperables equivalen al valor bursátil de la entidad resultante de la operación
“La fusión sólo tiene sentido si el FROB sale del capital de Bankia cuanto antes”, apunta un experto. Así podrá recuperar una pequeña parte del dinero prestado.
El Banco de España, que "revisa" cada fin de año las cuentas del rescate financiero, calcula en Bankia como “recuperables” 9.560 millones de euros, una cantidad que ha ido rebajando cada año, a la vista de cómo iba cayendo el valor de la entidad en Bolsa. Ése es el importe en que cifra el 61,8% del FROB en Bankia. Desde que fue rescatada, sus acciones han pasado de 132,7 euros a costar poco más de un euro. Sólo desde 2016 ha perdido un 63,22% de su valor en Bolsa. Este viernes, y tras subir sus títulos casi un 30% por efecto del anuncio de fusión, la capitalización bursátil de la entidad que dirige José Ignacio Goirigolzarri era de sólo 4.113 millones de euros. La de Caixabank, 12.094 millones. Sumadas ambas, superan en muy poco el volumen de dinero del rescate a Bankia que, según el Banco de España, jamás se recuperará: 14.509 millones de euros.
“No es un rescate, es un crédito a la banca que va a pagar la propia banca”, aseguró en junio de 2012 el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados. Un mes más tarde fue su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, quien insistió en que el objetivo del rescate era que no costase “ni un euro al contribuyente”.
El FROB debe vender cuanto antes
“Recuperar el dinero del rescate va a ser muy complicado”, explica García Montalvo, “y es el mercado el que va a marcar la capacidad que tienen de hacer un tipo de operación u otra”. Para recobrar lo que inyectó, el FROB deberá vender su participación en el futuro banco, que quedará diluida probablemente hasta un 14%. De forma que la mayor o menor recuperación del dinero público “no depende de cómo se haga la fusión, sino de cómo vaya el sector”, aclara el catedrático de la Pompeu Fabrea. Y el sector lleva de capa caída demasiado tiempo, con un futuro que tampoco se antoja mucho mejor. A su juicio, el objetivo es “minimizar en lo posible la pérdida, no maximizar el importe de la recuperación”. Teniendo en cuenta la devaluación bursátil de la entidad, la estrategia para recobrar el rescate es precisamente la fusión, apunta García Montalvo. Una contradicción imposible
Si no hay perspectivas de ganancia??? vean:
Tampoco ven Carbó y García Montalvo que mantenerse en el capital del futuro banco y recuperar el rescate a través de los dividendos que perciba el FROB como accionista sea una opción. “Sin duda, con la fusión habrá una ganancia, en sinergias y en rentabilidad”, apunta el catedrático de la Pompeu Fabra, pero no será suficiente para devolver tanto dinero en un plazo razonable.
Caída de beneficios !!!
La operación, por tanto, mejorará el valor de Bankia, pero al tratarse de una “situación forzada, primada por los reguladores”, García Montalvo descarta que se pague una prima por acción, o ésta será “muy pequeña”. En todo caso, ve muy difícil que se acuda a una ampliación de capital, “una operación arriesgada” considerando que los inversores no tienen a los bancos entre sus favoritos.

Contentos los reguladores, el Ministerio de Economía, los mercados y los expertos, y ni siquiera especialmente nerviosos los sindicatos, sólo Unidas Podemos ha mostrado sus reparos a la fusión. Exceso de concentración, pérdida de empleos, privatización del banco y dilapidación del rescate público han sido sus objeciones. Tampoco ha sido bien recibida por las asociaciones de consumidores y usuarios de banca, que recuerdan el gran número de litigios que acumulan Bankia y Caixabank por vender productos financieros con cláusulas abusivas y resaltan que son las entidades que mantienen el mayor número de hipotecas referenciadas al IRPH
Si la fusión llega a hacerse realidad, también habrá que observar si se repite la trayectoria de otra entidad salvada por el rescate, Abanca. De los 9.404 millones de euros que le inyectó el Estado, sólo se han recuperado 783 millones, de acuerdo con el último recuento del Banco de España. La entidad, resultado de la fusión de las cajas de ahorro gallegas, fue vendida por 1.003 millones de euros al banquero venezolano Juan Carlos Escotet en 2013. Desde entonces ha sumado casi 3.556 millones de euros en beneficios y no ha dejado de repartir dividendos millonarios todos los años. El Banco de España dice que el contribuyente, en cambio, jamás recuperará 8.621 millones de aquel rescate que, sostenía el Gobierno de entonces, no le iba a costar ni un euro.LA BANCA NO HABLA DE LOS SUELDOS EXTRATOSFÉRICOS http://DE SUS EJECUTIVOS. ALGUNOS NOS PREGUNTAMOS ¿QUE ES LO QUE SE CREEN QUE HAN HECHO PARA ASIGNARSE A SÍ MISMO UNAS PENSIONES DE MILLONES DE EUROS? SE LO DECIMOS: ¡NOS HAN ROBADO!
LA PERSPECTIVA DE NEGOCIO ESTÁ AGOTADO ES PRÁCTICAMENTE NULO.
EL BANCO DE ESPAÑA, LO QUE PLANTEA ES SU SOMETIMIENTO A LA BANCA. YA DA POR HECHO QUE CUALQUIER INVERSIÓN EN LA BANCA PRODUCE PÉRDIDAS DE MÁS DEL 50%
MUCHOS CIERRES DE OFICINAS Y MUCHOS DESPIDOS DE PERSONAL SE ASUMEN COMO INEVITABLES. SU LEY MOTIV ES LA "USURA"
SIN IMPORTAR EL COSTE ECONÓMICO, NI LOS SUFRIMIENTOS DE LA GENTE.
EL PARTIDO SOCIALISTA Y UNIDAS PODEMOS PUEDEN HACER DE BANKIA UNA ENTIDAD PÚBLICA, O NO.
EL PSOE PUEDE ELEGIR SIN CONTRADECIRSE.
El secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, declaró estos días: “Impulsar la modernización del tejido productivo español requiere desarrollar una banca pública eficiente, como por ejemplo tiene Alemania”. Y Bankia “puede ser el embrión para ello. Por tanto”, concluyó, “el Estado no debe abandonar su participación en el capital, reprivatizando la entidad”.
Alvarez recordó que de la última crisis se salió “con una importante concentración bancaria”, así que “no es una buena noticia para la competencia del mercado, ni para la propia estabilidad del sector financiero, seguir profundizando en su oligopolización”. “La crisis anterior nos enseñó que tener entidades financieras 'demasiado grandes para quebrar' (too big to fail) genera importantes riesgos para la estabilidad del sector: comportamientos de riesgo moral, de captura institucional…” Sin olvidar que las fusiones suelen tener además “importantes implicaciones sobre las plantillas laborales de las empresas. No es este precisamente un buen momento para posibles despidos de trabajadores, en un contexto de alto desempleo”, añadió.
Unidas Podemos siempre ha defendido conservar Bankia, ya que las circunstancias la pusieron en manos del Estado, y proponía “impedir la inminente privatización de Bankia, después de que los españoles y las españolas nos hayamos gastado 60.000 millones de euros en el rescate bancario”. Y hacer de ella una poderosa herramienta financiera de titularidad pública. Así lo defendía en el programa electoral con el que a su vez se presentó a las elecciones de noviembre.
“Al menos debemos aprovechar ahora este recurso para introducir competencia en el sector, asegurar que tengan acceso al crédito los elementos más productivos y dinámicos de nuestro sistema —como son las autónomas y los autónomos, las pymes y las empresas de la economía social—, introducir parámetros de justicia en el mercado de las hipotecas y atender las funciones sociales de la banca que otras entidades descuidan, como cajeros en la España vaciada o inversiones en vivienda social”. Como primer paso, el programa de UP proponía elegir “por tres quintos del Congreso una nueva Presidencia de Bankia que sí sea capaz de entender el rol que debe desempeñar la banca pública en la mejora del país”.
Lo contó el mismo Pablo Iglesias en una entrevista en La Sexta: “Sánchez y yo estamos de acuerdo en que tiene que haber una banca pública y pensamos que quizá el ICO debe ser la banca pública que necesita España”, reveló en respuesta a una pregunta sobre si Bankia debía ser banca pública o privatizarse. Pero en las negociaciones para el acuerdo de coalición no consiguió introducir esta propuesta.
La referencia del líder de Unidas Podemos al ICO no es casual. El programa electoral del PSOE incluye una sola mención a la banca pública que encaja con esta propuesta: crear “una entidad pública para la financiación de la transformación digital y de la transición ecológica que integre entidades ya existentes”. El de los morados era mucho más explícito: “Crear un Banco de Inversión para la Transición Tecnológica y Económica (BITTE) con el fin de asumir las principales inversiones para la transformación productiva que vamos a emprender, no sólo en cuanto a la expansión de las energías renovables, del coche eléctrico y de otras industrias verdes, sino en lo que respecta a la digitalización de nuestra industria o al impulso a las inversiones en I+D+i. Partiendo de instituciones ya existentes (ICO, CDTI, ENISA)
No hace tanto tiempo, el PSOE defendía tesis muy parecidas. De hecho, alguna de ellas todavía está en vigor, como la resolución del 39º Congreso de partido que desde 2017 afirma la necesidad de “garantizar el crédito en la economía española. Si no lo remediamos avanzaremos hacia un sistema de fuerte concentración bancaria. Es necesario revertir esa tendencia, como garantía de una economía productiva que disponga de recursos de inversión y crédito, mediante la creación de un sector de Banca Pública, dirigida a garantizar el crédito para inversiones a largo plazo, y otro de Banca Cooperativa y Social”.
El Congreso socialista del 2017 —el último celebrado— propuso “crear, en el marco del ICO o de la pluralidad bancaria que se impulse, una institución bancaria dedicada en exclusiva a prestar a largo plazo, propiciando la creación de un parque estable de viviendas de alquiler, explorando como vía adicional de financiación las líneas que el Banco Europeo de Inversiones destina a la promoción de viviendas de alquiler social”.
Entonces, antes de llegar a la Moncloa, Pedro Sánchez mantenía una posición más combativa con la banca que le llevó, incluso, a proponer en enero de 2018 la aprobación de un impuesto a las entidades financieras en compensación por el rescate. “La clase trabajadora ha pagado 77.000 millones de euros para rescatar a la banca; la banca tiene que rescatar parte de las pensiones de este país”, defendía entonces. Los trabajadores tienen que movilizarse para defender el “patrimonio que es el Estado de bienestar”. “Nos tenemos que movilizar. Lo que hemos conseguido en estos 40 años nos lo están quitando”. Faltaban cuatro meses para la moción de censura que cambió el curso de la legislatura.
Ya al comienzo de la legislatura el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dejó claro su voluntad de salir de Bankia en cuanto las condiciones del mercado lo hiciesen posible.
Calviño siempre ha dicho que la privatización de Bankia, entidad en la que el Estado posee una participación superior al 61%, se realizaría en el momento en que más se pueda maximizar el rendimiento. “No se trata de correr, sino de tomar la decisión adecuada”, indicó hace pocos meses en rueda de prensa desde la Moncloa. Es “una herencia de la crisis”, señaló entonces, y la posición del Ejecutivo es “proteger el interés general maximizando las ayudas públicas que se invirtieron”.
Pablo Iglesias y Nadia Calviño, en sus escaños en el Pleno del Congreso. Foto: Inma MesaEste artículo fue elaborado consultando estas fuentes:
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